lunes, 1 de noviembre de 2010
jueves, 28 de octubre de 2010
DE COMO MANYFINGERS VENCIÓ AL MIEDO
El miedo es un mecanismo de autodefensa del organismo animal para protegerse en situaciones de peligro, pero lo curioso de la mente humana es que a veces ve peligro donde no lo hay, y es inevitable el ponerse nervioso y sufrir ante una amenaza a priori inexistente.
En el caso de Chris Cole, a.k.a Manyfingers, se sufre al verlo en directo. Se sufre por verlo tan nervioso cuando no debería, porque a su música se le perdona todo, que se equivoque o que no domine los instrumentos, puesto que lo importante no es ni el proceso ni el resultado final en sí, sino la emoción que transmita. Y esa emoción es melancólica, pero tan sanadora como enfrentarte a tus temores y dejarlos atrás. En cualquier caso la melancolía es un estado del alma, transitorio, pero que a veces se queda demasiado tiempo.
¿Cómo ha sido la experiencia de tocar en un lugar como éste?
Es increible estar en Tenerife para tocar como Manyfingers por primera vez. Ya había estado hace unos años junto a Matt Elliott, pero en este sitio me siento relajado, lo cual es irónico porque en el escenario estaba fuera de control. Me gusta tener las cosas controladas en todo momento y como en este espacio no podía hacerlo, me puse nervioso.
Tu actuación junto a Laura Marrero fue espontánea y el resultado no podía haber sido más espectacular. ¿Habías actuado anteriormente con una bailarina?
| Manyfingers y Laura Marrero |
Nunca, antes de actuar lo pedí expresamente para así desviar la atención. Quería poner otra referencia visual para evitar que la gente me mirara, porque observarme es como ver a un animal asustado. La música que hago es muy dura de componer para mí y siendo filosófico sobre el concierto, no fue exactamente como quería, pero espero que la gente viera lo que estaba tratando de transmitir.
El hecho es que Manyfingers es un proyecto arriesgado. Tocar varios instrumentos y secuenciarlos, ¿no hace que sea más fácil equivocarse?
Sí, como consecuencia de ello muchas cosas pueden salir mal, pero honestamente prefiero equivocarme. Tengo mucho respeto por el público y no puedo ofrecerles material pregrabado pulsando simplemente la tecla de espacio, porque la gente sabe que no es real. Prefiero hacerlo así aunque salga mal, para evitar la experiencia de karaoke.
Es maravilloso para mí el venir aquí, porque vivo en el campo en las afueras de Bristol, cuido de mi hijo y hago labores manuales para mantenernos. Es difícil ser músico, no me estoy quejando ya que
es mi elección, pero es muy complicado hacer música en la tranquilidad de tu hogar e intentar trasladárselo a una audiencia.
Siempre sufro por asustarme en el escenario porque creo que elegí el negocio equivocado, me encanta hacer música, pero odio el marketing y la promoción, es una lucha entre hacer lo que hago en casa y tener el coraje para mostrárselo a la gente. Aunque esté nervioso, espero que la gente aprecie lo que hago.
Como la paternidad, que también es incontrolable, aprendes cometiendo errores.
Cuando tienes un hijo es parte de tí, pero una parte de tí que no puedes controlar, trato cada día de asimilar que algo que he creado es una entidad viva. Es extraño, antes cuando estaba de gira y algún niño lloraba, era infernal por la frecuencia del llanto. Ahora cuando pasa me sorprendo buscando fotos de mi hijo en el teléfono.
De hecho ahora hay un festival de música exclusivamente para niños, el Sónar Kids.
¿Sónar Kids? Imagino que será una experiencia bastante más placentera. Cuando actué en el Sónar fue un muy buen concierto, pero hay gente muy elitista por allí.
Dejando a los niños de lado que nos enternecemos y acábamos hablando de su vida y obra, ¿cómo es el proceso de componer desde un loop sencillo hasta completar un tema?
El único instrumento que realmente puedo tocar es la batería, y esta noche ha sido difícil para mí porque muchas partes no pude tocarlas dadas las características del espacio. Solía tocar en bandas (como Movietone) y me gustaba coger un instrumento sin ningún tipo de estudio previo y sin importarme si no podía tocarlos bien, porque era más como una experiencia sónica.
Pero también te guías por bastantes notas
Necesito las notas para tocar. Habrás visto que el chelo que he tocado tenía montón de cintas con números en ellas. Los músicos de corte clásico cuando me ven ponen cara de disgusto y me dicen que aprenda a leer música, pero no tienes que tener estudios clásicos para hacer música, lo importante es tratar de comunicarte con tu alma, y espero que el público la pueda ver en mi música aunque me ponga tan nervioso y me equivoque. Tampoco puedo decir que esta música representa mi vida, pero de cierta manera me veo en la necesidad de dejarle un legado a mi hijo.
Entonces, ¿cuántos instrumentos has llegado a tocar?
He sido autodidacta en la batería, chelo, guitarra, trompeta, acordeón... Un amigo percusionista de mi familia me vió tocar y me dijo que lo que hacía era una basura, que tenía que empezar desde el principio. Todo instrumento que he tocado después de la batería era simplemente para tratar de entender el concepto del ritmo, pero reitero que no toco realmente ningún instrumento. Es muy difícil para mí justificar lo que hago, ya que no compongo mi música por ningún reconocimiento. Uno de mis principos filosóficos es KOLB, que se simplifica en que empiezas un proyecto y tienes el final en mente. No me gusta el viaje, si pudiera me teletransportaría al final, no me gusta no ser capaz de hacer algo. En todo el proceso de composición de empezar con un loop hasta crear una sinfonía, ocurren muchos accidentes en el camino y se trata de elegir cuales son los que permanecen. Me gustan los accidentes, así es como los discos ocurren.
¿En la actualidad estás trabajando en algo nuevo?
Sí, pero de hecho Manyfingers acabó para mí hace 4 años. Han cambiado muchas cosas en mi vida pero soy muy consciente de quién soy, y sigo teniendo pensamientos oscuros en mente. Creo que prefiero los errores a hacer las cosas de manera correcta y quizás es por eso por lo que nunca seré famoso.
Texto y fotos: Rayco Arbelo y Eva Sanabria
martes, 26 de octubre de 2010
SPECTRUM Y LA PSICOLOGÍA EVOLUTIVA
La infancia es indudablemente la etapa más mágica en la evolución de un individuo, la inocencia de experimentar cada emoción como nueva y no dejar de sorprendernos es fascinante. Peter Kember, no sé si por lucidez o por regresión química, está en esa etapa, como un infante que maduró prematuramente. Delante mía tengo a un niño de casi 2 metros, que come pata asada mientras amablemente responde a mis impertinecias y se entretiene jugando con nuestras grabadoras. Después de habernos dado una buena parte de la mejor historia de la música de finales del S.XX con Spacemen 3 y otros proyectos, como si quiere tirarme el plato encima.
¿Qué opinión te merece "El Tanque" y las posibilidades de su sonido?
Es muy agradable tocar en un espacio orgánico tan grande, es un sitio único y especial.
Muchos lugares invierten mucho tiempo y dinero intentando hacer que el sonido no se propague
así, y para algunas cosas es interesante tener este patio de recreo. La mayoría de salas tienen 2 espacios diferenciados: escenario y foso; y aquí encuentro un balance simbiótico entre ambos, que es lo que lo hace mágico. Creo que también la programación que tenéis está pensada para ello.
Espectacular el reverb que conseguiste, llegó a parecer una catedral gótica
Normalmente no acabo los conciertos de la manera en la que lo he hecho, pero sabía que en este sitio sería divertido meter mucho ruido y ver como se desvanecía el sonido. Es parte de la experiencia.
¿Cómo ha evolucionado tu música y su filosofía desde sus orígenes?
Creo que simplemente he intentado simplificarla. Nuestro inicio fue complicado pero simple a la vez, ahora trato de estudiar para hacerlo más simple.
¿Entonces es más fácil para tí actuar en solitario que con grupo?
No, tengo que trabajar más estando sólo. Es diferente, me gusta mucho tocar con otros músicos pero es completamente distinto a hacerlo sólo. La música que hago con Sonic Boom o Spectrum cuando actúo en solitario está más enfocada a lo electrónico, con banda tienes acceso a más volumen y balance dinámico; un volumen alto y limpio es perfecto. De alguna manera es más satisfactorio tocar en banda que hacerlo sólo.
Tienes varios proyectos en solitario, E.A.R(Experimental Audio Research), Spectrum, Sonic Boom, ¿qué diferencias hay en cada uno de ellos?
E.A.R. era algo que hice mayoritariamente en los 90, lo necesitaba para reflexionar sobre mí música. Por un lado quería alejarme de la guitarra para no tener que centrarme en mejorar mi técnica, pero básicamente necesitaba un cambio. Hace poco lo recuperé para una actuación en Madrid (Experimenta Club), pero lo tengo en pausa. Más bien es un proyecto para hacer grabaciones.
Estoy más enfocado con Spectrum ya que puedo abarcar un rango más amplio con cosas nuevas y recuperar temas de Spacemen3. Pero todos estos proyectos son como mis hijos, la mentira es que no hay favoritos entre ellos.
He leido acerca de tu interés por la arquitectura y la matemática, ¿no crees que la música es algo interdisciplinar que se alimenta de otras ciencias?
Las divisiones armónicas sonoras que se usan en la actualidad son exactamente las mismas que en la Grecia clásica, es algo que se atribuye a Pitágoras. Las matemáticas son siempre directamente relativas y estáticas entre las cosas, y hacen que por ejemplo el rock & roll y el Partenón tengan alguna analogía en común.
Se trata de estar en resonancia armónica directa o disonancia con algo, lo cierto es que puedes tener una emoción muy fuerte con la música.
La gente te decía de Spacemen 3 en los 80, "tienes canciones con feedbacks horribles". Nadie dice eso ahora. Las canciones eran como estar enfermo por no tener heroína, sentías un nuevo tipo de mierda que no sabías que existía, los sonidos que escuchabas era una forma de expresar esa emoción en particular. Ahora es lo contrario de eso.
Sí, pero al menos eran emociones honestas.
Si, aunque sólo le gusten a un público reducido. La música es un medio poderoso y es difícil huir de ella. Puedes cerrar tu boca o tus ojos, pero no puedes cerrar tus oídos. El oído puede seleccionar lo que quiere escuchar entre varios sonidos, es una técnica de supervivencia.
Hay un grupo bastante grande de nostálgicos a los que le gustaría que Spacemen 3 volviera. Es irremediable, la nostalgia actúa de esa manera, la gente suele apreciar más las cosas del pasado. Pero tampoco puedes estar siempre tocando la misma música.¿Te molesta que te pregunten por tu pasado?
Podría ser peor, soy feliz tocando esas canciones. En la actualidad hay una generación que escucha más la música que hacíamos en los 80 que en su momento. Me alegra que la gente aprecie lo que hacíamos. Cuando tocábamos no esperábamos que a nadie le gustaran nuestras canciones, ni en nuestra ciudad ni en ningún lugar, y ha pasado 20 años después. Es divertido salir y tocar canciones viejas para que la gente sea feliz por ello. Es un bonito trabajo.
Texto y fotos: Rayco Arbelo y Eva Sanabria
sábado, 16 de octubre de 2010
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